Inventores en la naturaleza: La "incubadora" del megápodo o faisán australiano

Resulta bastante obvio suponer que todas las aves existentes realizan la incubación de sus huevos usando su propio calor corporal sumado a una larga espera.
Sin embargo, podemos sorprendernos si observamos cierto animal de la fauna australiana: el megápodo (Leipoa ocellata)
Este animal, similar a un pavo pero de menor tamaño, ha "inventado", a través de una larga evolución un a especie de "incubadora" natural para la incubación de sus huevos.
Este artificio natural, de cinco metros de diámetro y metro y medio de alto consiste en un enorme montón de arena y materia en descomposicion, estando ésta última por debajo de la arena, que garantizará un buen aislamiento térmico
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¿Por qué incuba sus huevos de este modo? La respuesta es sencilla: No podría hacerlo de otro modo. Esto se debe al gran tamaño de sus huevos, (casi la mitad de grandes que un huevo de avestruz), que hace que le resulte literalmente imposible la incubación "tradicional". Incluso, Vitus B. Dröscher, zoólogo y autor decía: 

"A principios del siglo XIX, observadores superficiales habían creído que (...) el megápodo, disfrutaba de una vida confiada y ociosa (...). En realidad sucede lo 
contrario, pues desde los tiempos más primitivos un capricho de la naturaleza ha impuesto a este pájaro una esclavitud grotesca y sólo una solución tan difícil como penosa ha conseguido preservarlo de la destrucción "
Imagen relacionada
(un grupo de turistas alrededor de la enorme
 montaña de arena)
A esto se suma , además del difícil mantenimiento de respiraderos para la ventilación de la montaña de arena (ya que los huevos requieren 33º C),la dificultad añadida a la que se enfrentarán las crías para salir de esta "incubadora"  y abrirse camino a la superficie (llegando muchas de éstas a morir en el intento), además de que no contarán con la ayuda de sus progenitores en el momento en el que salen, y deberán valerse por sí mismos recién nacidos.




Fuente: "El sexto sentido de los animales". Vitus B. Dröscher

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